El 2 de mayo de 2026, ETÉREA celebró su primera experiencia en el Teatro Real de Madrid, reuniendo a bailarinas adultas de distintos niveles y a espectadores en torno a una misma pasión: el ballet.
La jornada comenzó en la Sala de Ballet del Teatro Real con una masterclass impartida por Steven McRae, Principal Dancer de The Royal Ballet, acompañado al piano por Mariana Palacios. En la sala convivieron experiencias y trayectorias muy diferentes: desde bailarinas que estaban dando sus primeros pasos en el ballet hasta alumnas de nivel intermedio y avanzado, e incluso profesionales.
Entre la clase y el trabajo de repertorio vivimos además un momento especialmente delicado: Victoria Lucena interpretó La muerte del cisne, en una demostración ofrecida de la mano de Só Dança Europa.
Después llegó el repertorio. Junto a Steven McRae, las bailarinas se adentraron en El lago de los cisnes, acercándose desde dentro a una de las grandes obras del ballet clásico y disfrutando de la oportunidad de aprender y trabajar junto a uno de los grandes bailarines de nuestro tiempo.
ETÉREA también abrió la experiencia a quienes querían vivir el ballet sin necesidad de bailarlo. Los espectadores pudieron acompañar la jornada desde la sala, observar la clase y el repertorio y compartir después con bailarinas y artistas los siguientes momentos de la experiencia.
Tras la parte práctica, Joaquín De Luz se unió a Steven McRae para una conversación cercana sobre sus trayectorias, la vida de un bailarín, los retos, las caídas, los regresos y esa relación con la danza que permanece a lo largo de los años.
La jornada terminó en el Salón Carlos III del Teatro Real con Ballet & Burbujas, nuestro encuentro final para brindar, conversar y compartir sin prisas con los artistas y con todas las personas que habían formado parte de la experiencia. Moët & Chandon puso las burbujas a la celebración, mientras que L’OCCITANE en Provence y la Fundación Alcalde Varela acompañaron la jornada con regalos y detalles para nuestras participantes.
Entre copas, fotografías, conversaciones, abrazos y nuevas amistades cerramos un día en el que el ballet se vivió de muchas maneras.
Bailarinas y espectadores. Principiantes, niveles intermedios, avanzados y profesionales. Distintas formas de amar el ballet reunidas durante un día en un mismo lugar.
Así fue la primera ETÉREA.